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19 de febrero, 2026

El Consenso de Londres, El Orden Global en Evolución e Implicaciones para América Latina

El 19 de febrero de 2026, el Georgetown Americas Institute (GAI) organizó una discusión sobre el orden global en evolución y sus implicaciones para América Latina, con la participación de Andrés Velasco, decano de la Escuela de Políticas Públicas de la London School of Economics. La conversación fue moderada por Eduardo Porter, autor del Substack “Being There” y columnista habitual de The Guardian, y Alejandro Werner, director fundador del GAI. El debate se centró en examinar el Consenso de Londres como un marco para repensar la política pública más allá de la eficiencia económica tradicional, así como en las dinámicas políticas, sociales y geopolíticas más amplias que están configurando el futuro de América Latina.

Captura de pantalla del seminario virtual con Eduardo Porter, Andrés Velasco and Alejandro Werner
Captura de pantalla del seminario virtual con Eduardo Porter, Andrés Velasco and Alejandro Werner

Repensando la política: del Consenso de Washington al Consenso de Londres

Velasco describió el “Consenso de Londres” como un esfuerzo por replantear la forma en que se diseña la política económica en un contexto donde el principal desafío global ya no es únicamente económico, sino fundamentalmente político. A su juicio, el creciente descontento con los sistemas democráticos tanto en países desarrollados como en desarrollo no puede explicarse únicamente por la desigualdad o el bajo crecimiento, ya que tendencias políticas similares se observan en países con condiciones económicas muy distintas. En este contexto, argumentó que los economistas deben ir más allá de prescripciones estrechas y uniformes, y ofrecer a los responsables de políticas herramientas más realistas y adaptables. Subrayó que la política pública no puede diseñarse de manera aislada del contexto social en el que opera. Factores como la confianza en el gobierno, las percepciones de equidad y la credibilidad de las instituciones desempeñan un papel decisivo en determinar si las reformas son aceptadas o rechazadas. Sugirió que los responsables de políticas deben superar soluciones puramente tecnocráticas y diseñar políticas que conecten con las expectativas sociales y sean políticamente sostenibles.

Velasco presentó el Consenso de Londres como una evolución necesaria del Consenso de Washington, argumentando que, si bien este último desempeñó un papel clave en la estabilización de las economías latinoamericanas, resultó demasiado limitado para abordar los desafíos estructurales y políticos más profundos de la región. Explicó que el Consenso de Washington surgió en el contexto de las crisis de deuda de los años ochenta, cuando los países latinoamericanos enfrentaban hiperinflación, desequilibrios fiscales y colapso macroeconómico. En ese entorno, priorizar la estabilización —mediante disciplina fiscal, credibilidad monetaria y reformas orientadas al mercado— fue tanto necesario como, en gran medida, exitoso. Según Velasco, muchos países de la región internalizaron estas lecciones, logrando reducciones sostenidas de la inflación y una gestión macroeconómica más predecible.

Sin embargo, sostuvo que este modelo también tuvo limitaciones significativas. Al centrarse principalmente en la eficiencia y la disciplina macroeconómica, los responsables de políticas a menudo subestimaron las dimensiones políticas y sociales de las reformas. En la visión de Velasco, incluso cuando las políticas generaban beneficios económicos agregados, con frecuencia no lograban construir un apoyo político duradero ni una sensación de progreso compartido en la sociedad. Esta desconexión contribuyó a ciclos de reforma y reacción, en los que sectores de la población percibían los resultados económicos como desiguales o excluyentes.

Economía política, legitimidad y percepciones sociales

Velasco subrayó la importancia de comprender cómo los ciudadanos perciben las políticas económicas. Argumentó que incluso las políticas bien diseñadas pueden fracasar si se consideran injustas o desconectadas de las experiencias cotidianas. El Consenso de Londres, en su interpretación, integra aportes de la psicología y la sociología para comprender mejor cómo las personas interpretan la desigualdad, la oportunidad y la equidad.

Destacó que los agravios económicos suelen traducirse en resultados políticos a través de filtros culturales y sociales. Señaló la migración como un ejemplo clave, argumentando que, si bien los economistas suelen enfatizar sus beneficios agregados, sus impactos sociales y culturales han sido subestimados. Según su evaluación, la incapacidad de los actores políticos tradicionales para reconocer estas preocupaciones ha contribuido al auge de movimientos populistas y nacionalistas. Subrayó que los responsables de políticas deben involucrarse más directamente con las preocupaciones del público en lugar de descartarlas.

 “Por supuesto, creo en la migración y en cómo a menudo puede estar en la raíz de ciertos problemas, pero la economía tiene consecuencias electorales una vez que pasa por un filtro cultural y político; y cuando se trata de comprender y procesar estos temas, creo que los partidos reformistas han hecho un muy mal trabajo” — Andrés Velasco.

Geopolítica global y la posición estratégica de América Latina

La discusión también abordó el contexto geopolítico más amplio, particularmente la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China. Velasco expresó escepticismo sobre los intentos de construir bloques geopolíticos unificados basados en alineamientos ideológicos, especialmente entre líderes nacionalistas. Describió estos esfuerzos como inherentemente contradictorios, argumentando que la coordinación entre gobiernos nacionalistas es difícil debido a intereses políticos divergentes.

Velasco sostuvo que América Latina opera en un entorno global cada vez más complejo, marcado por tensiones crecientes entre Estados Unidos y China. En lugar de un sistema internacional estable basado en reglas, describió un mundo más fragmentado en el que las decisiones económicas están cada vez más influenciadas por la competencia geopolítica. En este contexto, los países suelen enfrentar presiones —explícitas o implícitas— para alinearse con una de las grandes potencias, ya sea en comercio, tecnología o inversión.

También abordó preocupaciones sobre el futuro del dólar estadounidense, que sigue siendo la principal moneda global. Algunos analistas han sugerido que las crecientes tensiones geopolíticas y el mayor protagonismo de China podrían debilitar su posición con el tiempo. Velasco reconoció estas preocupaciones, pero señaló que podrían estar sobredimensionadas. Explicó que, aunque existe un debate creciente sobre alternativas —como el uso de otras monedas en el comercio o el desarrollo de nuevos sistemas financieros—, estos cambios tienden a ocurrir lentamente. El dólar, argumentó, continúa beneficiándose de mercados financieros profundos, instituciones sólidas y confianza global, elementos difíciles de replicar.

Seguridad, cambios políticos y capacidad institucional

Otro tema central de la discusión fue la relación entre inseguridad y cambio político en América Latina. Velasco argumentó que el aumento de la preocupación por el crimen y la violencia ha desempeñado un papel importante en recientes giros políticos hacia la derecha. Criticó a sectores del centroizquierda por no abordar eficazmente estas preocupaciones, sugiriendo que enfatizar explicaciones estructurales de la violencia sin ofrecer soluciones inmediatas ha erosionado la confianza pública.

Enfatizó que mantener el orden es una condición fundamental para la democracia y que el Estado debe garantizar la seguridad respetando las normas democráticas. Esto, señaló, se relaciona directamente con el énfasis del Consenso de Londres en la capacidad estatal como componente crítico de una política efectiva. Velasco citó el caso de Chile, donde la inestabilidad política no afectó las campañas de vacunación durante la pandemia de COVID-19, ya que su sistema de salud operó de manera independiente a pesar de los cambios políticos. Según Velasco, este es un ejemplo de la importancia de la resiliencia institucional y la cultura política. Destacó momentos de respeto cívico y compromiso democrático, incluso en contextos de polarización, donde ciertas normas institucionales permanecen intactas y pueden sostener la estabilidad y el crecimiento futuros.

 “…Y, por lo tanto, cuando llegó el COVID-19, no fue en absoluto imposible para el Estado de Chile vacunar a toda la población, y lo hizo en un período relativamente corto. No hay razón en el mundo por la cual el resto de los países de América Latina no debería tener la capacidad de vacunar a sus poblaciones” — Andrés Velasco.

Sesión de Preguntas y Respuestas 

Los asistentes plantearon preguntas sobre las relaciones entre Estados Unidos y América Latina, el papel de China, el futuro del dólar y el impacto del crimen en la dinámica política. Velasco reiteró su escepticismo respecto a alianzas nacionalistas coordinadas y enfatizó la importancia de la credibilidad de las políticas internas por encima del alineamiento externo. También profundizó en el papel de la inseguridad en la configuración de los resultados electorales, argumentando que la demanda pública de orden se ha convertido en una fuerza política decisiva. Otras preguntas abordaron la política fiscal y la desigualdad, y Velasco destacó que los marcos de política sostenibles deben equilibrar la disciplina macroeconómica con la legitimidad social. La discusión reflejó su visión de que los desafíos de América Latina son tanto políticos e institucionales como económicos.