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18 de marzo, 2026

La APEC en una economía global fragmentada: diálogo, cooperación y el papel de América Latina

El 18 de marzo de 2026, el Georgetown Americas Institute (GAI) organizó una conversación con Eduardo Pedrosa, director ejecutivo del Secretariado de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), para examinar el papel cambiante de la APEC en un panorama económico global en rápida transformación.

Nicolás Albertoni, Antoni Estevadeordal y Eduardo Pedrosa debaten sobre APEC
Nicolás Albertoni, Antoni Estevadeordal y Eduardo Pedrosa debaten sobre APEC

El debate, moderado por los miembros del GAI Antonio Estevadeordal y Nicolás Albertoni, exploró cómo opera la APEC en medio de una creciente fragmentación geopolítica, la transformación tecnológica y los patrones cambiantes de la globalización.

Orígenes y diseño institucional de la APEC

Pedrosa situó la creación de la APEC en 1989 como una respuesta a las inquietudes sobre la fragmentación del sistema comercial mundial. En la actualidad, la APEC está integrada por 21 economías que representan aproximadamente el 40 % de la población mundial, el 60 % del PIB global y casi la mitad del comercio mundial. A diferencia de las organizaciones formales basadas en tratados —como la Organización Mundial del Comercio—, la APEC opera como un foro no vinculante fundamentado en la cooperación voluntaria y la búsqueda de consensos.

Subrayó que la estructura de la APEC abarca múltiples niveles, que incluyen las reuniones anuales de líderes, los diálogos ministeriales y una densa red de comités y grupos de trabajo. En su núcleo se halla un modelo orientado a los procesos que prioriza el diálogo, la experimentación de políticas y la convergencia gradual. Este enfoque se rige por principios tales como el «regionalismo abierto» y el «unilateralismo concertado», mediante los cuales los miembros persiguen objetivos compartidos utilizando políticas adaptadas a sus contextos nacionales.

La globalización en un punto de inflexión

Un tema central de la discusión fue el actual momento de transición en la economía global. Pedrosa destacó un amplio consenso entre los miembros de la APEC en cuanto a que el mundo se encuentra en una coyuntura crucial, en la que las decisiones sobre comercio, tecnología y gobernanza moldearán las trayectorias a largo plazo.

Destacó varias tendencias definitorias, entre ellas una renovada política industrial, un énfasis creciente en la seguridad económica y la aceleración del cambio tecnológico. Si bien la globalización ha generado un crecimiento económico significativo y una reducción de la pobreza, subrayó que sus beneficios se han distribuido de manera desigual, debilitando el respaldo político a los mercados abiertos en muchos países.

En este contexto, la APEC sirve como plataforma de diálogo sobre las respuestas políticas ante la incertidumbre. Si bien los miembros no necesariamente coinciden en la dirección futura de la globalización, el foro facilita la transparencia y el intercambio, permitiendo a las economías comprender mejor las estrategias y las limitaciones de las demás.

APEC como incubadora de políticas

A lo largo de la conversación, Pedrosa caracterizó a la APEC como una incubadora de nuevas ideas en la gobernanza económica global. En lugar de generar acuerdos vinculantes, la APEC desarrolla principios, marcos e iniciativas piloto que posteriormente pueden orientar las negociaciones formales.

Señaló varios ejemplos de esta función. La labor inicial de la APEC contribuyó a iniciativas como el Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) y moldeó los debates sobre el comercio digital y la regulación de servicios. Del mismo modo, los esfuerzos de la APEC en materia de bienes ambientales, reforma estructural y gobernanza de la economía digital han influido en marcos multilaterales más amplios.

Este enfoque flexible y experimental resulta particularmente pertinente en aquellas áreas en las que las instituciones formales han tenido dificultades para adaptarse. Tal como señaló Pedrosa, el rápido cambio tecnológico ha superado el ritmo de la elaboración de normas en la OMC, lo que ha incrementado la importancia de foros como el APEC, capaces de generar consenso en torno a cuestiones emergentes, tales como la inteligencia artificial y los flujos transfronterizos de datos.

Interoperabilidad e integración económica

Un concepto recurrente en el debate fue la interoperabilidad, la cual Pedrosa identificó como esencial para sostener la integración económica. Dada la diversidad de los sistemas regulatorios en las economías del APEC, el objetivo no es la uniformidad, sino la compatibilidad. Ilustró esta idea mediante ejemplos tanto técnicos como cotidianos, subrayando que los estándares incompatibles —ya sea en sistemas digitales o en infraestructuras básicas— pueden generar costos para los consumidores y las empresas. La labor del APEC en materia de reforma estructural y alineación regulatoria busca subsanar estas fricciones, facilitando así flujos de comercio e inversión más eficientes.

El papel de América Latina en la APEC

La conversación también examinó el papel de las economías latinoamericanas dentro de la APEC, particularmente las de Chile, México y Perú. Pedrosa destacó sus contribuciones a la diversidad del foro y a la innovación en materia de políticas, señalando que cada una aporta estructuras económicas y prioridades distintas.

Las iniciativas recientes lideradas por estas economías han ampliado la agenda de la APEC. Por ejemplo, Perú introdujo un enfoque en la informalidad, una cuestión crítica tanto en América Latina como en partes de Asia. México y Chile también han desempeñado papeles clave en la configuración de los debates sobre acuerdos comerciales y estrategias de integración.

Más allá de la participación, los vínculos comerciales y de inversión entre Asia y América Latina han crecido significativamente en las últimas décadas. Pedrosa enfatizó la importancia de la diversificación, citando ejemplos de nuevos sectores de exportación —tales como los productos agrícolas y las industrias emergentes— que reflejan un alejamiento de la dependencia de las materias primas tradicionales.

Integración regional y desafíos multilaterales

La discusión abordó el complejo panorama de los acuerdos comerciales superpuestos, a menudo descrito como un «plato de espaguetis» de marcos regionales. Pedrosa reconoció los desafíos que plantea esta fragmentación, pero sostuvo que la convergencia entre los acuerdos es cada vez mayor.

La APEC contribuye mediante la identificación de estándares comunes y la promoción de mejores prácticas que pueden mejorar la compatibilidad entre los regímenes comerciales. Al mismo tiempo, mantiene una estrecha colaboración con la OMC, proporcionando un canal a través del cual las iniciativas regionales pueden orientar la elaboración de normas a nivel global.

Expansión y perspectivas futuras

Si bien la APEC permanece abierta a nuevos miembros, Pedrosa señaló que lograr un consenso sobre la expansión ha resultado difícil. No obstante, el interés por parte de economías no miembros —particularmente en América Latina— ha aumentado, con países como Colombia y Costa Rica participando en las actividades de la APEC en calidad de observadores. Asimismo, destacó vías alternativas de integración, incluidos acuerdos comerciales regionales como el CPTPP, los cuales pueden profundizar los vínculos entre América Latina y la región de Asia-Pacífico.

Conclusión

El evento subrayó la continua relevancia de la APEC como foro de cooperación en una economía global cada vez más fragmentada. En lugar de sustituir a las instituciones formales, la APEC las complementa al fomentar el diálogo, generar ideas de política pública y construir consensos entre economías diversas. Tal como enfatizaron los participantes en sus observaciones finales, es probable que aumente la necesidad de plataformas que permitan una cooperación pragmática y la experimentación en materia de políticas. En este contexto, el modelo flexible e inclusivo de la APEC ofrece un marco para navegar la incertidumbre al tiempo que se promueven objetivos económicos compartidos.