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5 de febrero, 2026

El presidente colombiano Gustavo Petro habla sobre América Latina y la transición energética global en la Universidad de Georgetown

El 5 de febrero de 2026, el Instituto de las Américas de Georgetown recibió a Gustavo Petro, presidente de Colombia, para una conferencia magistral titulada "El papel de América Latina en la lucha contra la crisis climática mundial en un período de transición". El evento reunió a estudiantes, profesores, diplomáticos y profesionales de políticas públicas para analizar el cambio climático, la gobernanza global y las implicaciones geopolíticas de la transformación energética.

Presidente Gustavo Petro
Presidente Gustavo Petro

Un periodo de transición

El presidente Petro centró su discurso en lo que describió como un turbulento “cambio de era”. Caracterizó el momento global actual como uno definido por la incertidumbre, la inestabilidad política y el riesgo sistémico. Según su análisis, las transiciones históricas de esta magnitud se caracterizan por tensiones institucionales y visiones contrapuestas del futuro.

Recurriendo a conceptos de la economía política, Petro enfatizó la relación entre los modos de energía y las estructuras políticas y económicas más amplias. Si bien los debates académicos tradicionales se han centrado en los modos de producción, sostuvo que la característica definitoria de la transición actual es un cambio en los sistemas energéticos. En este contexto, la crisis climática representa no solo un desafío ambiental, sino también una transformación estructural en los fundamentos del orden global.

Ciencia climática y dependencia de los combustibles fósiles

Un componente central de su discurso se centró en la base científica del cambio climático. El presidente Petro hizo referencia a los debates de la COP 30 y señaló que los científicos climáticos han concluido que aproximadamente el 75 % del calentamiento global es atribuible al consumo de combustibles fósiles, incluidos el petróleo, el carbón y el gas natural. Explicó que la combustión de estos combustibles aumenta las concentraciones de carbono en la atmósfera por encima de los niveles preindustriales, alterando la composición química que históricamente ha mantenido temperaturas globales estables.

Describió la crisis climática como un fenómeno fundamentado en evidencia científica que, posteriormente, se convierte en un problema político al traducirse en políticas públicas. En su intervención, enfatizó que las decisiones relativas a los sistemas energéticos afectan directamente la química atmosférica y la estabilidad ecológica a largo plazo.

La postura de Colombia en la COP 30

El presidente Petro dedicó especial atención a la decisión de Colombia de oponerse a la declaración final en la COP 30. Según el procedimiento de la conferencia, se requiere el consentimiento unánime para adoptar el texto final. Petro afirmó que Colombia objetó porque la declaración no incorporaba explícitamente los hallazgos científicos que identifican a los combustibles fósiles como la principal causa del calentamiento global.

Describió las negociaciones como influenciadas por países dependientes de los combustibles fósiles y por grupos de presión económicos. También mencionó la ausencia de participación de Estados Unidos en las negociaciones como un factor determinante en el resultado. Según Petro, las consideraciones económicas prevalecieron sobre la inclusión de un lenguaje que reflejara el consenso científico. La objeción de Colombia impidió que la declaración fuera adoptada en su forma final.

Capacidad institucional y gobernanza global

Más allá de las negociaciones climáticas, el presidente Petro examinó la capacidad general de las instituciones internacionales. Cuestionó la eficacia de los marcos multilaterales, incluidas las Naciones Unidas y las organizaciones regionales, para prevenir conflictos y hacer cumplir el derecho internacional. Refiriéndose a la violencia persistente en diversas regiones del mundo, argumentó que las instituciones contemporáneas parecen tener limitaciones para responder con decisión a las crisis.

También hizo referencia a la actividad misilística en el Caribe, destacando la importancia simbólica e histórica de la región como centro de la lucha anticolonial. Mediante estos ejemplos, Petro reiteró que la arquitectura institucional desarrollada en el siglo XX está bajo presión y enfrenta dificultades para abordar los desafíos sistémicos del siglo XXI, incluido el cambio climático.

Transición energética y estructuras de poder

El presidente Petro argumentó que la transición energética no es solo un proceso técnico, sino también un cambio en las relaciones de poder. Los sistemas de combustibles fósiles concentran la autoridad económica y política en manos de quienes controlan las reservas de petróleo y carbón. Contrastó esto con los sistemas de energías renovables, que dependen de recursos como la luz solar, el viento y el agua, los cuales se encuentran geográficamente dispersos.

Sostuvo que la amplia disponibilidad de recursos renovables permite la generación descentralizada de electricidad y reduce la dependencia de los países exportadores de combustibles fósiles. En este contexto, la transformación hacia la energía limpia tiene implicaciones para la gobernanza interna, las alianzas geopolíticas y la dependencia económica.

Petro enfatizó que la transición de los combustibles fósiles a las fuentes renovables es técnicamente factible, señalando las tecnologías solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica como alternativas viables. Citó datos que indican que una parte significativa de la generación de electricidad en las principales economías sigue dependiendo de los combustibles fósiles y argumentó que reemplazar esta parte con fuentes que no emiten carbono reduciría sustancialmente las emisiones.

El papel de América Latina

El presidente Petro identificó a América Latina como fundamental para los esfuerzos globales de mitigación del cambio climático debido a su considerable potencial de energías renovables. Dada la abundante radiación solar, los sistemas hidrológicos y los corredores de viento de la región, indicó que el principal obstáculo para aprovechar esta capacidad es político y económico, más que tecnológico.

También abordó la selva amazónica, destacando la decisión de Colombia de declararla reserva protegida. Advirtió que si la Amazonía alcanza un punto de inflexión ecológico, podrían producirse daños irreversibles. Petro enfatizó la necesidad de cooperación con Brasil, señalando que, si bien Brasil alberga la mayor parte de la selva, los sistemas hidrológicos críticos se originan en los Andes, incluyendo territorio colombiano.

Dependencia económica y cambios en las políticas

El presidente Petro reconoció la dependencia económica de Colombia de las exportaciones de carbón y petróleo, así como la de Venezuela de los ingresos petroleros. Argumentó que la extracción continua de estas reservas contribuye a las emisiones globales y al riesgo ambiental. En respuesta, abogó por reducir la dependencia de la extracción de combustibles fósiles y transitar hacia modelos económicos alternativos.

Describió las prioridades políticas en Colombia destinadas a facilitar esta transición, incluyendo la agricultura sostenible, la protección del medio ambiente y la deforestación cero en la Amazonía. Estas iniciativas se presentaron como esfuerzos para alinear el desarrollo económico con la preservación del medio ambiente.

Conclusión

A lo largo de su discurso, el presidente Petro presentó el cambio climático como un tema crucial de gobernanza en la actualidad. Vinculó los sistemas energéticos con las estructuras económicas, la capacidad institucional y la dinámica geopolítica. El evento puso de relieve los debates en curso sobre la eficacia de las instituciones multilaterales, los desafíos políticos de la transición energética y el papel potencial de América Latina en la reconfiguración de la gobernanza climática global.

El programa del 5 de febrero contribuyó al compromiso continuo del Instituto de las Américas de Georgetown con los desafíos políticos hemisféricos y globales, proporcionando un foro para examinar la intersección entre la ciencia ambiental, la economía política y las relaciones internacionales.