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26 de mayo, 2026

El estado de la democracia en América Latina

El 26 de mayo de 2026, el Instituto de las Américas de Georgetown (GAI) organizó el primer evento de una nueva serie, «Desafíos a la Democracia: El Panorama Latinoamericano» , comisariada por Lorenzo Córdova, investigador residente del GAI. La conversación contó con la participación de Daniel Zovatto, politólogo argentino y director de Radar LATA 360. El debate ofreció una visión general de la situación democrática en América Latina, analizando los avances y los retrocesos.

Lorenzo Cordova and Daniel Zovatto
Lorenzo Cordova and Daniel Zovatto

Aumento del autoritarismo

Zovatto ofreció un panorama general de las condiciones democráticas en América Latina, advirtiendo que las generalizaciones simplifican en exceso las complejas condiciones democráticas específicas de cada país. Uruguay posee la mayor calidad liberal-democrática de la región, junto con Chile y Costa Rica. Entre las democracias imperfectas de la región se encuentran Argentina, Brasil, Colombia, la República Dominicana y Panamá. En Bolivia, México y Paraguay se observan regímenes híbridos. Según Zovatto, persisten regímenes autoritarios en Cuba, Nicaragua y Venezuela, así como en El Salvador. Describió a Haití como un Estado casi fallido.

Al reflexionar sobre esta lista, Zovatto destacó el surgimiento de un nuevo autoritarismo en América Latina. A diferencia de los golpes militares anteriores, el nuevo modelo erosiona la democracia desde dentro del Estado. Se produce a través de elecciones justas, para luego utilizar y manipular los instrumentos democráticos con el fin de desmantelar la democracia. Los ataques a la democracia ya no se basan en las acusaciones de fraude de los candidatos de la oposición, sino en funcionarios gubernamentales en ejercicio que buscan la reelección u otras formas de afianzar su poder. Entre los "escándalos globales", como los denominó Zovatto, se incluyen el fallido intento de golpe de Estado de Jair Bolsonaro en Brasil en 2023, las afirmaciones de Donald Trump sobre el supuesto fraude en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 y la candidatura inconstitucional a la reelección de Nayib Bukele en El Salvador.

La dimensión electoral y la erosión institucional

Zovatto reconoció los avances significativos en la construcción de autoridades electorales autónomas e independientes. Sin embargo, han surgido serios problemas con el deterioro de la calidad electoral en los países latinoamericanos; Zovatto señaló la disminución de la independencia de los órganos electorales, el aumento de la negación de resultados electorales y la caída de la participación electoral. También mencionó desafíos estructurales que afectan la integridad electoral, como el papel del lavado de dinero y la influencia de los narcotraficantes en el financiamiento de campañas, la hiperpolarización y el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial.

Descontento democrático

Zovatto argumentó que existe una tensión entre la fortaleza de la democracia en un país y el aumento de la pobreza y la desigualdad. América Latina no ha logrado resolver problemas estructurales de larga data. Como resultado, la desigualdad persiste, la pobreza se mantiene en torno al 27% a nivel regional y el bajo crecimiento económico continúa.

Zovatto relacionó esto con el descontento con el modelo democrático. Una encuesta reciente de Latinobarómetro reveló que alrededor del 54% de los ciudadanos ahora priorizan la eficacia sobre la democracia. Esto alimenta el atractivo del nuevo autoritarismo, en el que los ciudadanos aceptan la suspensión de la democracia, el debilitamiento del Estado de derecho, el aumento de las violaciones de los derechos humanos y los estados de excepción permanentes a cambio de seguridad.

Un camino a seguir

A pesar de los desafíos que enfrenta la democracia en América Latina, Zovatto se mostró optimista. Señaló que la democracia ha superado amenazas mayores en el pasado. Destacó el reciente cambio de rumbo electoral en Hungría, tras 16 años de erosión democrática, como una muestra de la resiliencia de la democracia.

Describió tres prioridades para fortalecer la democracia en la región. Primero, fortalecer el compromiso de la ciudadanía con la democracia, fomentando la importancia del proceso democrático, en lugar de juzgarla únicamente por sus resultados económicos y sociales. Segundo, invertir en el estado de derecho, garantizando la seguridad jurídica para todos, ya sean ciudadanos o entidades políticas, combatiendo la impunidad de la corrupción y el crimen organizado, y protegiendo los derechos humanos. Por último, los sistemas democráticos deben generar resultados.

Zovatto concluyó que la democracia del siglo XXI requiere una buena gobernanza, un Estado moderno y estratégico, y asociaciones público-privadas que impulsen un desarrollo inclusivo, ecológico y digital.