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12 de agosto, 2026

Perú: La agenda económica para el nuevo gobierno

El 12 de agosto, el Georgetown Americas Institute organizó una conversación con Luis Miguel Castilla, exministro de Economía y Finanzas del Perú y exembajador del Perú en Estados Unidos, y Alejandro Werner, director fundador del GAI, sobre los desafíos económicos que aguardan al próximo gobierno peruano.

Luis Miguel Castilla y Alejandro Werner
Luis Miguel Castilla y Alejandro Werner

Castilla sostuvo que el nuevo gobierno de Perú iniciará su mandato en un entorno económico favorable, aunque condicionado por importantes limitaciones políticas e institucionales. Si bien el país mantiene sólidos fundamentos macroeconómicos y se ha beneficiado de precios de las materias primas excepcionalmente favorables, Castilla subrayó que transformar estas ventajas en un crecimiento sostenido y un desarrollo más amplio dependerá de la capacidad del gobierno para afrontar las presiones fiscales, destrabar la inversión y desenvolverse en un sistema político fragmentado.

Desafíos y oportunidades económicos

Castilla señaló que la nueva administración de Keiko Fujimori asumirá el cargo desde una posición de considerable fortaleza macroeconómica. El aumento de los precios del cobre y de otros minerales ha llevado los términos de intercambio del país a niveles históricamente altos. Asimismo, el Perú mantiene reservas internacionales sustanciales, una relación deuda pública/PIB relativamente baja y un banco central que goza de gran credibilidad. Estos factores constituyen importantes mecanismos de amortiguación frente a choques externos y distinguen al Perú de muchos otros mercados emergentes.

Al mismo tiempo, la situación fiscal del Perú se ha deteriorado en los últimos años. Si bien la deuda pública se mantiene relativamente baja, el gasto gubernamental ha aumentado considerablemente, lo que deja menos margen para nuevas iniciativas. Castilla señaló que aproximadamente el 70% del presupuesto se destina actualmente a salarios y pensiones, dejando una proporción mucho menor disponible para la inversión pública. Paralelamente, el gobierno enfrenta presiones para aumentar el gasto social y financiar grandes proyectos de infraestructura, todo ello mientras las reglas fiscales ya se encuentran bajo tensión tras varios años de incumplimiento.

Esto plantea un dilema central para la nueva administración: ¿cómo responder a las demandas de mayor gasto social e inversión en infraestructura y, al mismo tiempo, restablecer la disciplina fiscal? Castilla sostuvo que, en última instancia, la consolidación fiscal será necesaria, pero que el momento oportuno y la viabilidad política de las reformas resultarán cruciales para equilibrar dichas demandas con la disciplina fiscal.

Auge de las materias primas e inversión a largo plazo

Castilla también analizó la oportunidad de Perú de aprovechar la demanda mundial de minerales críticos, en particular el cobre. A pesar de unos términos de intercambio en niveles récord, el crecimiento económico de Perú se ha desacelerado considerablemente. Castilla contrastó la tasa de crecimiento actual, de aproximadamente entre el 3 % y el 3,5 %, con el crecimiento promedio de entre el 6 % y el 6,5 % que Perú experimentó hace 10 o 15 años.

El país cuenta con una enorme cartera de proyectos mineros —Castilla mencionó proyectos potenciales por un valor aproximado de 64.000 millones de dólares—, pero el desafío radica en transformar dicha cartera en inversión real. Sostuvo que al Perú le ha costado cada vez más sacar adelante grandes proyectos mineros *greenfield* (nuevos proyectos desde cero) debido a la complejidad de los procesos de obtención de permisos, los obstáculos regulatorios y la oposición social. En consecuencia, la inversión minera reciente se ha centrado mayoritariamente en la ampliación de proyectos existentes en lugar de en desarrollos totalmente nuevos.

Esto representa una oportunidad perdida. El Perú cuenta con importantes recursos minerales precisamente cuando la demanda mundial de minerales críticos está en aumento. Sin embargo, de no haber reformas regulatorias, una mayor capacidad estatal y mecanismos para abordar las inquietudes regionales, el país corre el riesgo de no lograr transformar su ventaja comparativa en un crecimiento económico sostenido.

Fragmentación política y desafíos para la gobernanza

El presidente Fujimori ganó por un margen muy estrecho y el país permanece profundamente dividido, tanto política como geográficamente. El retorno a un Congreso bicameral complica aún más la capacidad del gobierno para aprobar reformas, sobre todo porque el partido gobernante no controla la cámara baja. Castilla subrayó que el nuevo sistema político exigirá negociación y la construcción de acuerdos mínimos entre el Ejecutivo y el Congreso.

Este desafío institucional es especialmente importante porque muchas de las reformas que el Perú necesita —consolidación fiscal, reforma regulatoria, mejora de la inversión pública y cambios en el mercado laboral— son políticamente difíciles. Castilla subrayó que, si bien las reformas suelen ser más fáciles de implementar al inicio de un gobierno, la administración de Fujimori no cuenta con una mayoría legislativa garantizada. Por consiguiente, el gobierno deberá equilibrar sus aspiraciones reformistas con la realidad de la formación de coaliciones y la fiscalización parlamentaria.

En última instancia, la evaluación de Castilla fue de optimismo cauteloso. Perú inicia la nueva administración con sólidos fundamentos macroeconómicos, una renovada confianza empresarial y un entorno externo favorable. Sin embargo, estas ventajas por sí solas no bastan. El éxito del gobierno dependerá de su capacidad para aprovechar los primeros meses de gestión para fortalecer las finanzas públicas, destrabar la inversión privada, mejorar la capacidad estatal y forjar acuerdos políticos. Tal como concluyó Castilla, los primeros 100 días serán fundamentales para definir el rumbo del país.